viernes, 4 de agosto de 2017

Honrando a la Madre Tierra...

En el mes de Agosto, los vientos soplan con persistencia en las Sierras.  Las ráfagas cambian de intensidad y dirección con ritmos aleatorios.  Los quehaceres cotidianos se vuelven desafíos estratégicos, para aprovechar los momentos de calma en el exterior.
A veces a la Abuela le gusta sentarse mirando hacia el Oeste, y quedarse escuchando y sintiendo los vaivenes del viento.
Hacia el Oeste, donde vive Pacha con su Abuela y sus padres, la loma cae y, desde el fondo de la quebrada, sube el sonido del agua que corre en el río.  Desde el sudoeste llegan las ráfagas de viento, cargadas de olores serranos que recolectan en la loma del frente… y subiendo por la quebrada, pasan por el patio de la casa haciendo cantar las ramas del algarrobo, y los remolinos de tierra danzan su memoria sobre el patio.

Pacha y la Abuela, esa mañana, se sentaron bajo la sombra del algarrobo a disfrutar del sol tibio y el viento que contaba historias antiguas y presentes.


(la img de fondo es de internet)

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